Palabras que el fútbol ha aportado al diccionario

La definición de portero en el diccionario / PDF

Pichichi, blaugrana y carrilero son las últimas entradas recogidas por la RAE

La lengua está en constante evolución; algunas palabras pierden su uso o lo varían, mientras hay que inventar otras para definir conceptos de los tiempos modernos. La Real Academia Española (RAE) acaba de introducir en el diccionario digital vocablos como selfi, autofoto, meme, escrache, sororidad, viral y viralizar, pero hubo un tiempo en el que la novedad se llamaba fútbol. Y había que buscar palabras para este deporte.

Este deporte, sin ir más lejos, se presentó como foot-ball en sus inicios, hasta que la palabra fútbol entró en el diccionario usual en 1936, después de varios años en los que la prensa ya adaptó su sonido a la escritura española. Y como sin gol no hay fútbol, esa palabra también entró en el diccionario en ese mismo momento. Por el contrario, la RAE normalizó la voz española balompié algunas décadas después, en 1970.

Sin portería no hay portero… ni gol

Los goles se entran en la portería o meta, pero no fue hasta la edición de 1970 cuando esas palabras incluyeron las acepciones balompédicas. Sorprende, no obstante, que antes que la portería estaba el portero (acepción normalizada en 1925), que debe frenar al delantero (1925)
—jugador que si marca muchos goles se convierte en pichichi (2014)—, si bien el guardameta (1970), que es lo mismo que el portero, tuvo que esperar bastante para detener balones. El arquero (1984) y el cancerbero (2001) todavía tardaron en ponerse los guantes.

El fútbol siguió evolucionando y las posiciones que ocupaban los futbolistas (1936) fueron, poco a poco, recibiendo nombres españoles. Así, el defensa y la defensa figuran en el diccionario de la RAE con acepciones balompédicas desde 1984, igual que el medio y el extremo. Sin embargo, entraron en el nuevo siglo las definiciones de lateral (2001), central (2001) y carrilero (2014). De eso hace dos días.

Palos y árbitros

Todos ellos, once jugadores en cada equipo, pueden centrar (1970), chutar (1984) o disparar (1984), a veces entre los tres palos (2001), a veces contra un poste (1984) o el larguero (1984).

Una pluma chuta a una portería defendida por la RAE / GERARD MATEO
Una pluma chuta a una portería defendida por la RAE / GERARD MATEO

Y, claro, para poner orden entre tanta pierna hace falta un árbitro (1936), cuya profesionalización como colectivo no llegó antes de 1915, más de dos décadas después de la llegada de este deporte a España.

Las aficiones representadas en el diccionario

Entre las funciones del árbitro o réferi (2014), por cierto, se encuentran las de señalar (que no señalizar) una falta (1970), un penalti (1992) o un córner (1992). Y poner orden en el banquillo (1992) si alguien se desmadra. Hay que recordar que la FIFA permite los cambios desde el Mundial de México 1970. Una de las últimas novedades en el diccionario es rechace (2014), que ha encontrado su lugar a base de usarla en lugar de la correcta (hasta ahora) rechazo.

Los aficionados también se han hecho un hueco en el diccionario. Sobre todo, los seguidores del FC Barcelona, que cuentan con tres entradas. Ningún otro equipo realiza tal aportación al lenguaje. La primera de ellas es azulgrana. Tuvo que pasar un siglo desde que los cronistas la comenzaran a utilizar, hacia 1903, hasta que la recogiera el diccionario usual, en 2001. En sus inicios, el Barça era el conjunto azul y encarnado.

Culés y merengues

Más adelante surgió la palabra culé. Cuenta la historia que hace referencia a los aficionados que se sentaban en los muros del campo de la calle Industria (actual calle París), primer terreno en propiedad del Barcelona y donde jugó entre 1909 y 1922, dejando de este modo sus culos a la vista de los viandantes. El diccionario la recogió en su última edición, la 23 (del 2014), igual que hizo con blaugrana (azulgrana en catalán).

En el caso del Real Madrid, solo merengue (2001), en sus acepciones quinta y sexta, hace referencia al club madridista y a sus aficionados. También tienen presencia en el diccionario los periquitos (2001) o pericos (2014), seguidores del Espanyol, así como los colchoneros (2001), los hinchas del Atlético de Madrid.

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