Los equipos de fútbol que sufrieron un accidente de avión

Il Grande Torino / TORINO

Los casos del Torino, el Manchester United y el Chapecoense son los más conocidos, pero no los únicos

Son varios los equipos de fútbol que han sufrido un accidente de avión. Los más recordados son el Torino, el Manchester United y el Chapecoense, pero, por desgracia, hay muchos más.

Palmas Futebol e Regatas, 24 de enero del 2021 

Corta es la trayectoria de este humilde club brasileño fundado en 1997. Sin embargo, el 24 de enero del 2021 su nombre llegó a muchos rincones del planeta. El motivo: un accidente aéreo en el que murieron seis personas.

La avioneta en la que viajaban se estrelló nada más despegar de Palmas, rumbo a Goiás, donde el equipo debía jugar un partido de la Copa Verde. El club comunicó que en el siniestro murieron el presidente, Lucas Meira, y los futbolistas Lucas Praxedes, Guilherme Noé, Ranule y Marcus Molinari, así como el piloto, Wagner

Emiliano Sala, 21 de enero del 2019

Los restos de la avioneta en la que viajaba Emiliano Sala
Los restos de la avioneta en la que viajaba Emiliano Sala

Emiliano Sala jugaba en el Nantes francés cuando sus buenos registros goleadores llamaron la atención del Cardiff galés, que lo fichó en el mercado de invierno de la temporada 2018-19. El traspaso estaba cerrado, y el delantero acudió a despedirse de sus ya excompañeros antes de volar a las islas para incorporarse a su nuevo equipo.

El avión, un Piper PA 45 Malibú que el Cardiff había puesto a disposición del futbolista, despegó sobre las 20.15 del 21 de enero del 2019 del aeropuerto de Nantes-Athlantique, pero desapareció en el Canal de la Mancha una hora después. Las investigaciones revelaron que el propio Sala se comunicó en el aire con algún compañero, a quien le dijo que el aparato había intentado despegar “tres o cinco veces” antes de lograrlo.

El cuerpo de Sala apareció el 4 de febrero siguiente, dentro del avión, a 63 metros de profundidad. No así el del piloto, David Ibbotson. Ni él ni el aparato tenían las licencias necesarias para operar, según las investigaciones. El futbolista murió por lesiones en la cabeza y en el tronco, producto del impacto, aunque es posible que perdiera el conocimiento por inhalación de monóxido de carbono durante la caída.

Chapecoense, 28 de noviembre del 2016

Los restos del avión del Chapecoense
Los restos del avión del Chapecoense

El Chapecoense era un equipo desconocido por la mayoría, a pesar del buen año que estaba realizando en Brasil, que le permitió llegar a la final de la Conmebol Sudamericana en 2016, aunque nunca llegó a disputar ese partido. Casi todo el equipo murió en un accidente de avión en el que fallecieron 71 personas y sobrevivieron seis.

La tragedia ocurrió el 28 de noviembre del 2016 cuando el Chape se dirigía a Medellín a disputar la ida de la final de la Conmebol Sudamericana a bordo de un Avro Refional Jet 85 (RJ85), de la compañía boliviana Lamia. El trayecto se truncó alrededor de las nueve de la noche, hora local, en el cerro El Gordo, en Colombia. La aeronave reportó problemas eléctricos, aunque la investigación determinó que no llevaba suficiente combustible.

En el accidente murieron 71 personas entre el equipo, los dirigentes, los periodistas y la tripulación, y solo sobrevivieron seis: tres futbolistas (Alan Ruschel, que cambió de asiento en el último momento; Jackson Follman, que perdió una pierna; y Helio Nieto), dos miembros de la dotación (Ximena Suárez y Erwin Tumiri, quien en 2021 sobrevivió a un accidente de autobús) y el periodista Rafael Henzel. También se salvó de milagro Matheus Saroli, hijo del entrenador, Caio Júnior (que murió en el accidente), gracias a que se olvidó el pasaporte en casa y no pudo viajar. Tampoco subieron a ese avión ocho jugadores de la plantilla por lesión u otros motivos.

Con todo, fallecieron en el accidente 19 futbolistas del Chape: Ailton Cesar Junior Alves da Silva, Ananias Elói Castro Monteiro, Arthur Brasiliano Maia, Bruno Rangel, Cléber Santana, Danilo Padilha, Dener Assunçao Braz, Everton Kempes dos Santos Gonçalves, Filipe José Machado, Guilherme Gimenez de Souza, José Gil Clemente da Paiva, Josimar Rosado da Silva Tavares, Lucas Gomes da Silva, Marcelo Augusto Mathias da Silva, Matheus Bitencourt da Silva, Mateus Lucena dos Santos, Sérgio Manoel Barbosa Santos, Tiaguinho y William Thiego de Jesus; 25 miembros del cuerpo técnico e invitados: Adriano Bitencourt, Anderson Donizete, Anderson Martins, Anderson Paixao, Cleberson Fernando da Silva, Daví Barela, Decio Filho, Delfim Pádua Peixoto, Edir De Marco, Eduardo de Castro Filho, Eduardo Preuss, Emersson Domenico, Gilberto Thomaz, Jandir Bordignon, Caio Júnior (entrenador), Luiz Cunha, Pipe Grohs, Marcio Koury, Mauro Bello, Mauro Stumpf, Nilson Jr., Rafael Gobbato, Ricardo Porto, Sandro Pallaoro (presidente) y Sérgio de Jesus; 20 periodistas: André Podiacki, Ari de Araújo, Bruno Mauri da Silva, Devair Paschoalon, Djalma Araújo Neto, Douglas Dorneles, Edson Ebeliny, Fernando Doesse Schardong, Gelson Galiotto, Giovane Klein Victoria, Guilherme Marques, Guilherme van der Laars, Jacir Biavatti, Laion Espínola, Lilacio Pereira Jr., Mário Sérgio Pontes de Paiva, Paulo Júlio Clement, Renan Agnolin, Rodrigo Santana y Victorino Chermont; y siete miembros de la tripulación: Álex Quispe, Ángel Lugo, Gustavo Feliciano Encina Núñez (piloto), Miguel Quiroga (piloto), Obar Goytia (copiloto), Romel Vacaflores (asistente de vuelo) y Sisy Arias (auxiliar de vuelo).

El Atlético Nacional cedió el título del campeonato al Chapecoense a modo de homenaje, ya que la final nunca se disputó.

Selección de Zambia, 27 de abril de 1993

Memorial Nacional de los Héroes de Zambia / PdF
Memorial Nacional de los Héroes de Zambia / PdF

Fue el inolvidable 27 de abril de 1993 cuando el avión militar (un De Havilland DHC-5D Buffalo) que transportaba a la selección de Zambia a disputar un partido de clasificación para el Mundial de 1994 se estrelló en el Atlántico tras despegar de Gabón, donde se había detenido a repostar, rumbo a Dakar. Murieron todos: 18 jugadores, la tripulación, el cuerpo técnico y otros. La investigación concluyó que se mezclaron errores humanos y técnicos. 

Los 18 futbolistas que murieron fueron Efford Chabala, John Soko, Whiteson Changwe, Samuel Chomba, Eston Mulenga, Robert Watiyakeni, Derby Makinka, Kelvin Mutale, Moses Chikabala, Timothy Mwiitwa, Moses Masuwa, Godfrey Kangwa, Patrick Banda, Numba Mwila, Wisdom Chansa, Kenan Simambe, Winter Mumba y Reuben Mwanza. También perdieron la vida el presidente de la federación, Michael Mwape; el seleccionador, Godfrey Chitalu; su adjunto, Alex Chola; el médico Wilson Mtonga; otro miembro del cuerpo técnico, Wilson Sakala; un miembro del Ministerio de Deportes, Nelson Zimba; un periodista, Joseph Bwalya Salim, además de la tripulación: los pilotos Fenton Mhone, Victor Mubanga y James Sachika; el ingeniero de vuelo Edward Nhamboteh, y el auxiliar de vuelo Tomson Sakala.

También hubo un milagro en este accidente: el capitán, Kalusha Bwalya, esquivó la muerte. ¿Por qué? Porque jugaba en Europa, en el PSV, y solo tenía permiso para viajar directamente a Senegal, sede del partido, por lo que debía encontrarse allí con el resto del equipo. Ello le salvó la vida, y se convirtió en el símbolo de la reconstrucción de aquella prometedora selección. Con los años, además, se hizo seleccionador y, más adelante, fue presidente de la federación. El 12 de febrero del 2012, más de 18 años después de la tragedia, los Chipolopolo se vieron ante la gran oportunidad de rendir el mejor tributo a aquel combinado que cayó al mar: se iban a disputar la Copa de África contra la poderosa Costa de Marfil, que terminó el torneo sin encajar un gol. La sede era Gabón (donde ocurrió la tragedia), y Zambia levantó el título tras marcar el penalti 18 de la tanda (tantos como jugadores murieron en aquel avión). Curioso, ¿no?

Selección de Surinam, 7 de junio de 1989

Tareas de rescate tras el accidente de Paranimbo, en Surinam / 'EL MUNDO DEPORTIVO'
Tareas de rescate tras el accidente de Paranimbo, en Surinam / ‘EL MUNDO DEPORTIVO’

El 7 de junio de 1989 cayó en Surinam un avión con casi 200 pasajeros, de los que 18 eran jugadores de la selección y procedían de diversos equipos de fútbol holandeses (sobrevivieron tres). El aparato, un DC-8 de la Surinam Airways, salió de Ámsterdam con más de seis horas de retraso, y se estrelló cerca del aeropuerto de Zanderíj, tras abortar dos aterrizajes a causa de la niebla. Murieron 178 pasajeros; entre ellos, el jefe de Estado Mayor de Surinam, Lew Yan.

Fallecieron los jugadores Ruud Degenaar, Lloyd Doesburg, Steve dan Dorpel, Wenderl Fraser, Frits Goodings, Jerry Haatrecht, Virgall Joemankhan, Andro Knel, Ruben Kogeldans, Ortwin Linger, Fred Patrick, Andy Scharmin, Elfried Veldman, Florian Vijent y Nick Stienstra (entrenador). Sobrevivieron al siniestro Sigi Lens, Edu Nandlal y Radjun de Haan, mientras otros futbolistas se libraron por los caprichos del destino. Es el caso de Hennie Meyer, que viajó un día antes; Marcel Liesdek, que se borró en el último instante; Stanley Menzo, que llevaba unos días de vacaciones; Aron Winter y Brian Roy, que se quedaron en tierra por cansancio; y estrellas como Ruud Gullit, Frank Rijkaard y Gerald Vadenburg, que rechazaron la invitación de la selección.

Alianza de Lima, 8 de diciembre de 1987

El Alianza de Lima peruano también sufrió una tragedia aérea. Fue el 8 de diciembre de 1987, cuando el Fokker F-27-400M en el que viajaban 44 personas (16 futbolistas de ese equipo entre ellos) cayó al Pacífico en Ventanilla. Solo sobrevivió el piloto, Edilberto Villar Molina. El Alianza regresaba de Pucallpa, tras vencer al Deportivo Pucallpa por 0-1, y era líder del campeonato. Pero, tras tres aterrizajes fallidos por problemas en el tren de aterrizaje se perdió la comunicación: el avión había caído al mar.

Los fallecidos fueron: los jugadores José González Ganosa, Luis Escobar, Tomás Farfán, Carlos Bustamante, César Sussoni, Daniel Reyes, Gino Peña, José Casanova, Milton Cavero, Aldo Chamochumbi, Alfredo Tomasini, José Mendoza, Willian León, Ignacio Carretón, Braulio Tejada y Johnny Watson; los árbitros Samuel Alarcón, Manuel Alarcón y Miguel Piña; los miembros del cuerpo técnico Marcos Calderón (entrenador),  Andrés Eche Chunga, Washington Gómez, Rodolfo Lazo Alfaro, Rolando Gálvez Niño, Orestes Suárez Galdós, Santiago Miranda Mayorga, José Vergara, Jorge Chicoma; los tripulantes Fernando Morales Dapuetto (copiloto), Abraham del Portal, José Vicente Rivas, Domingo Mercedes Miranda y Carmen Quiñonez Chávez así como aficionados y otros ciudadanos. Algunos cuerpos no se recuperaron.

Pakhtakor Tashkent, 11 de agosto de 1979

Poco se supo de este accidente en el momento (por el hermetismo de la Unión Soviética), más allá de que había ocurrido. Al parecer, chocaron en el cielo de Minsk dos aviones Tupolev, con 178 pasajeros (84 uno, 94 el otro), entre los que se encontraban todos los integrantes del Pakhtakor Tashkent uzbeko. La colisión se produjo el 11 de agosto de 1979. No hubo supervivientes.

Los 17 fallecidos del equipo fueron: Ravil Rustamovich Agishev, Mikhail An, Olim Masalievich Ashirov, Sirozhiddin Akhmedovich Bazarov, Konstantin Bakanov, Yuri T. Zagumennov, Shukhrat Musinovich Ishbutaev, Alexander Korchenov, Nikolai Borisovich Kulikov, Vladímir Makarov, Sergej Pokatilov, Vladímir Valievich Sabirov, Idgay B. Tazetdinov (entrenador), Mansour Inamdzhanovich Talibdjaknov (administrador), Vladímir Fedorov, Vladímir Chumakov (doctor) y Viktor Churkin.

The Strongest, 26 de septiembre de 1969

The Strongest, uno de los clubes históricos de Bolivia, recibió la invitación de la Asociación Cruceña de Futbol para participar en un cuadrangular en Santa Cruz. Y allí que fue con todo, salvo con el capitán, Rolando Vargas, y los lesionados Luis Gini y Marco Antonio Velasco. El equipo jugó el torneo, pero nunca volvió a casa.

La delegación abordó el avión Douglas DC-6B del LAB a las 14.10 del 26 de septiembre de 1969, hora local, y el aeropuerto perdió la comunicación con la tripulación sobre las 15.30. El aparato se estrelló en Viloco, 70 kilómetros al sureste de La Paz, en la cordillera andina de Tres Cruces, y tardaron varias horas en localizar los restos del aparato. Murieron 74 personas, entre ellas 17 jugadores. Se libró el general Alberto Alarcón, que permaneció en Santa Cruz por motivos personales.

Según recuerda The Strongest, estos eran sus pasajeros: el gerente y delegado, José Ayllon; el director técnico, Eustaquio Ortuño; el utilero Felipe Aguilar; y los jugadores Armando Angelacio, Orlando Cáceres, Hernán Andretta, Juan Iriondo, Miguel Ángel Porta, Jorge Tapia, Julio Alberto Díaz, Oscar Guzmán, Héctor Marchetti, Oscar Flores, Raúl Farfán, Diógenes Torrico, Fernando Duran, Osvaldo Franco, Eduardo Agustín Arrigó, Germán Alcázar y Ernesto Villegas. Más de 15.000 personas acompañaron los féretros hasta el cementerio de la ciudad.

Green Cross, 3 de abril de 1961

El 9 de febrero del 2015, unos excursionistas encontraron los restos de la aeronave Douglas C-3, de la aerolínea estatal LAN Chile, que transportaba al equipo Club de Deportes Green Cross cuando se estrelló en el cerro Las Lástimas (Los Andes), a 300 kilómetros de Santiago de Chile, el 3 de abril de 1961. En aquel opaco accidente murieron 24 personas, y nadie acudió a su socorro. Las autoridades chilenas pasaron página rápidamente y la tragedia cayó en el olvido, aunque la versión oficial fue que los equipos de rescate pudieron llegar hasta el lugar el 11 de abril y entregar los supuestos restos a las familias.

El Green Cross acababa de perder en la Copa de Chile por 1-0 contra el Osorno, y tenía ganas de regresar a Santiago. Pero la Semana Santa estaba cerca y había mucha demanda, por lo que la plantilla se dividió en dos vuelos; uno iba directo a la capital; el otro hacía escala en distintos puntos. El primero de ellos se estrelló en la cordillera. Mucho se ha hablado de los motivos del accidente, aunque nadie los conoce a ciencia cierta (se perdió la conexión radio). Tal vez se congeló uno de los motores del avión.

Entre las víctimas había ocho futbolistas, el entrenador (Arnaldo Vásquez), parte del cuerpo técnico, árbitros y otros dirigentes. En Chile, sin embargo, también hubo un milagro. Entre otros, se salvó el futbolista Alfredo Gutiérrez, porque aunque tenía billete, jamás se subió al avión siniestrado; cambió el pasaje con su compañero Héctor Toledo (ni siquiera estaba previsto que formase parte de la expedición), que prefería viajar con unos amigos. Las cosas del destino. Con todo, el Green Cross no supo recuperarse del varapalo y se fusionó con el Temuco en 1965, dando lugar al Green Cross-Temuco. Pero en el momento del accidente era uno de los clubes con mayor solera del país.

Selección de Dinamarca, 16 de julio de 1960

Este es uno de los accidentes menos conocidos. Ocurrió la tarde del sábado 16 de julio de 1960, en Dinamarca. La selección danesa se estaba preparando para los Juegos Olímpicos de Roma y organizó un amistoso para acabar de elegir el equipo. Entre los candidatos figuraban ocho jugadores que jamás llegaron a la cita.

Los ocho jugadores se montaron en un avión Havilland DH89 Dragon Rapide, de la Zone Rescue Company, pero la aeronave se estrelló contra el agua en el estrecho de Oresund, cerca del aeropuerto de Kastrup, en Copenhague, a causa de las malas condiciones meteorológicas. Solo sobrevivió el piloto, aunque perdió una pierna.

Los fallecidos fueron: Per Funch Jensen, Erik Pondal Jensen, Kurt Krahmer, Soren Andersen, Borge Bastholm Larsen, Arne Karlsen, Ib Eskildsen y Erling Spalk. Dinamarca ganó el bronce en Roma.

Manchester United, 6 de febrero de 1958

El avión del Manchester United siniestrado en Múnich / 'EL MUNDO DEPORTIVO'
El avión del Manchester United siniestrado en Múnich / ‘EL MUNDO DEPORTIVO’

La grandeza del Manchester United comenzó tras la segunda guerra mundial. El club contrató al entrenador Matt Busby en 1945, y comenzó a ascender con un juego moderno y eficaz a partes iguales. Estuvo unos años cerca del éxito, hasta que lo alcanzó: conquistó la liga en la temporada 1951-52. Entonces, Busby dio una vuelta de tuerca, y puso todos los esfuerzos en cuidar la cantera, en fichar a jóvenes promesas para formarlas en el equipo juvenil y educarlas en su modo de entender este deporte con el objetivo de lograr grandes triunfos con el primer equipo. Los bautizaron como Busby’s Babes.

El planteamiento de Busby no tardó en dar sus frutos. El Manchester United de los Busby’s Babes ganó las ligas de 1955-56 y 1956-57, así como la Community Shield de 1956 y 1957. En esta última temporada, el equipo participó por primera vez en la Copa de Europa, nacida unos años antes, aunque hasta ese instante la Federación Inglesa rechazaba la participación de sus clubes. Y fue de hecho tras una noche gloriosa de fútbol europeo (un empate 3-3 ante el Estrella Roja que le valió la clasificación a semifinales) cuando se apagaron las luces de aquel equipo legendario. Ocurrió el 6 de febrero de 1958 en el ya desaparecido aeropuerto de Múnich-Riem.

Por la mañana, la plantilla, los acompañantes y los periodistas embarcaron en el Elizabethan Class G-ALZU AS 57, un bimotor de la British European Airlines (BEA), para regresar de Belgrado a casa. El vuelo hizo escala en Múnich, que vivía un temporal de frío y nieve, lo que provocó que el piloto abortase el despegue en dos ocasiones. Se estudió la posibilidad de terminar el viaje por tierra (hasta Países Bajos) y en barco (hasta Inglaterra), pero hubo un tercer intento de completarlo por el aire. Eran alrededor de las cinco de la tarde cuando la aeronave empezó a subir al cielo de Yugoslavia, sufrió un problema en uno de los motores… y empezó a bajar, rozó un par de árboles y se estrelló contra un edificio de dos plantas. El temporal dificultó las tareas de rescate de los 44 pasajeros; 21 murieron en el acto o de camino al hospital y otros dos, semanas después.

En el accidente fallecieron los futbolistas Roger Byrne, Geoff Bent, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor y Liam Whelan; el piloto; el secretario, Walter Crickmer; dos miembros del cuerpo técnico (Tom Curry y Bert Whalley); ocho periodistas (Frank Victor Swift, E. Thompson, Henry Rose, George Follows y entre ellos) y dos pasajeros. Pero, sin duda, una de las muertes más dolorosas fue la de Duncan Edwards, que perdió la vida 15 días después en el hospital. Tal era su fama, pese a su juventud (21 años), que la iglesia de St. Francis de Dudley, su pueblo, le dedicó dos vitrales en 1961. También murió semanas después el copiloto, Kenneth Gordon Rayment.

En Múnich también hubo un milagro. Sobrevivieron 19 personas, entre ellos, los futbolistas Ray Wood, Harry Gregg, Jakky Blanchflower, Bill Foulkes, Ken Morgans, John Berry, Dennis Viollet, Bobby Charlton y Albert Scanlon, así como el entrenador, Matt Busby, a quien dieron dos veces la extremaunción, pero que salió del hospital 63 días después. También salvaron la vida los periodistas Peter Howard y Edward Ellyard; el diplomático yugoslavo Nobesja Tomaschewitz; el piloto, George Rodgers; el capitán, James Thain; las azafatas Rose Mary Cheverton y Margaret Bellis; Eleanor Mikles y Mcdonald Andre.

Torino FC, 4 de mayo de 1949

El avión del Torino siniestrado en el Superga / TORINO
El avión del Torino siniestrado en el Superga / TORINO

Concluida la segunda guerra mundial, el Torino se convirtió en el referente del fútbol italiano. Su presidente, Ferruccio Novo, aprovechó las dificultades económicas de otros clubes para armar un equipo campeón. De hecho, Il Grande Torino ganó cinco ligas seguidas (1942-43, 1945-46, 1946-47, 1947-48 y 1948-49) antes de la fatídica tarde del 4 de mayo de 1949. La última, de hecho, ni siquiera tuvo tiempo de celebrarla; faltaban unas pocas jornadas para acabar el campeonato cuando ocurrió la desgracia.

El Torino era el equipo deseado y admirado, y todos querían enfrentarse a él. El último equipo que lo hizo fue el Benfica, el 3 de mayo, en Lisboa, ante unas 40.000 personas. El encuentro, que terminó 4-3, se programó como un homenaje al portugués Chico Ferreira, que colgaba las botas, pero se convirtió, a la postre, en la despedida del conjunto de moda. Tras la fiesta, los granata emprendieron el viaje de regreso al día siguiente, a bordo del I-ELCE Fiat G212, un trimotor de la compañía Avio Linee Italiane, pero jamás volvieron.

Se dice que el viaje de vuelta tenía que terminar en Malpensa (Milán), pero que la expedición le pidió al piloto, Pierlugi Meroni, que se desviara hacia Turín para llegar antes a casa. Tras hacer escala en Barcelona, el avión del Torino se dirigió a Italia. Llovía muchísimo y había niebla. A cinco kilómetros del aeropuerto, la aeronave comenzó a perder altura… y se estrelló contra el muro de la Basílica de Superga por un error humano (según tres investigaciones) y se incendió el aparato. Eran alrededor de las cinco de la tarde, hora local. Don Tancredi Rocca, el prior de la basílica, fue el primero que se percató de la tragedia. Dio la voz de alarma. En vano.

Murieron 31 personas: los futbolistas Valerio Bacigalupo, Aldo Ballarin, Dino Ballarin, Emilio Bongiorni, Eusebio Castigliano, Rubens Fandini, Guglielmo Gabetto, Ruggero Revelli Grava, Giuseppe Grezar, Ezio Loik, Virgilio Maroso, Danilo Martelli, Valentino Mazzola, Romeo Menti, Piero Operto, Franco Ossola, Mario Rigamonti y Julius Sübert; los dirigentes Egri Erbstein, Ippolito Civalleri, Arnaldo Agnisetta y Osvaldo Cortina; el entrenador, Leslie Lievesley, los periodistas Renato Casalbore, Renato Tosatti y Luigi Cavallero; los tripulantes Pierluigi Meroni, Celeste D’Incà, Cesare Bianciari y Antonio Pangrazi, y el guía Andrea Bonaiuti.

Sin embargo, como ocurre siempre que hay una desgracia, algunas personas esquivaron la muerte de milagro. Es el caso de los futbolistas Sauro Tomà (por una lesión de rodilla), Luigi Giuliano, Pietro Biglino y Renato Gandolfi; del locutor de radio Nicolò Carosio; del periodista Nino Oppio, que se quedó en tierra a última hora porque el equipo había decidido llevar a un jugador más (de hecho, Mazzola fue duda hasta el final por una gripe y, al parecer, en el viaje de regreso se encontraba mal, por lo que circuló el rumor de si se había quedado en Barcelona para recuperarse), y del presidente del Torino, Ferruccio Novo, que se quedó encamado por una indisposición. Ninguno de ellos viajó a Lisboa por distintos motivos. Y vivieron para contarlo.

Hasta 600.000 personas despidieron a la plantilla por las calles de Turín. No faltó nadie, ni aficionados ni representantes de los equipos rivales ni las autoridades civiles y militares.

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