La copa es ese preciado trofeo que, con otro significado, se refiere a la ingesta de alcohol
El fútbol, en un plano paralelo –o no necesariamente–, conlleva riesgos etílicos. Y no, no se hablará aquí de la modalidad de balompié para ebrios que se inventaron unos genios noruegos hace unos años, ni de futbolistas con problemas reales de alcoholismo, sino de los jugadores que, en el mundo sobrio, pueden emborracharse de balón (dícese de aquellos que quieren empezar y terminar la jugada sin soltar la pelota y, en el momento decisivo, no dan pie con bola) y levantar una copa.
Desde los inicios del fútbol, el ganador de ciertos torneos ha alzado la copa de campeón. En el caso de España, sin ir más lejos, la primera competición oficial fue la Copa Macaya (1900), llamada así porque el presidente del club organizador, Alfons Macaya, del Hispania Athletic Club de Barcelona, premió el triunfo con ese objeto.

El significado
Sin embargo, la Real Academia Española no incluyó en el diccionario la acepción de copa como «premio que se concede en certámenes deportivos» hasta 1925. Hasta ese momento, la copa era «vaso con pie para beber» y «líquido que cabe en una copa» –con referencias al vino–, entre otros significados, como «parte hueca del sombrero, en la que entra la cabeza» y «conjunto de ramas y hojas que forman la parte superior de un árbol».
Más tardó aún la academia en incluir entre los significados de copa que también es la «competición deportiva para lograr este premio». Esto no ocurrió hasta… ¡1984! Ese año, el Athletic Club levantó su título 23 de Copa del Rey y sacó la gabarra a navegar.
El gol de Raúl
Otra referencia alcohólica del fútbol es el gol del aguanís que marcó el madridista Raúl González en la final de la Copa Intercontinental de 1998 contra el Vasco de Gama. El 7 merengue recibió un balón en carrera, recortó en el área al primer defensor, despistó al segundo y batió al guardameta rival. Un tanto marca de la casa que había empezado a practicar siendo mozo. Dicen las malas lenguas que, cuando hacía ese regate, su padre le daba un trago de agua de anís. Y así quedó.
Por último, aunque sin mayor importancia que la anécdota, el sector de la bebida y el fútbol comparten algunas palabras, como cuerpo (sensación de peso o densidad que el vino o cerveza deja en el paladar/tronco de una persona), dureza (cantidad de minerales presentes en el agua/entrada contundente), gravedad (dato que se obtiene en la elaboración y sirve para calcular cuántos azúcares se convertirán en alcohol/lesión de consideración) y extra (cerveza caracterizada por un punto adicional de sabor, graduación e ingredientes/tiempo añadido, adicional).

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