Los soviéticos disputaron cuatro partidos en tierras británicas, de los que ganaron dos y empataron otros tantos
Los aliados acaban de ganar la segunda guerra mundial tras derrotar a la Alemania nazi. Son tiempos de cambios sociales, económicos y geopolíticos. Y de incertidumbre. En este contexto, pocos meses antes del inicio de la Guerra Fría, el Dinamo de Moscú se convierte en el primer equipo soviético en realizar una gira futbolística por Reino Unido. Son solo cuatro partidos, con un balance de dos triunfos y dos empates.
Fundado en 1923, antaño estuvo vinculado al Ministerio del Interior de la URSS, lo que da pistas de que era más que un equipo de fútbol. Por lo tanto, no ha de extrañar que fuera una máquina precisa de ganar; no en vano, fue el primer campeón soviético (1936). Y también pionero en su país en eso de las giras internacionales. Eso sí, puso una serie de condiciones antes de aceptar la invitación procedente del Reino Unido.
Propaganda y espionaje
Entre estas condiciones, avisaron de que no jugarían en Wembley ante la selección inglesa, que solo aceptarían enfrentamientos contra rivales de nivel similar al suyo, que debían permitirse las sustituciones (algo que en Inglaterra no se contemplaba en aquel entonces) y que llevarían a su propio árbitro para que dirigiese, al menos, una de las contiendas.
No fue una negociación plácida, pero, tras el apretón de manos, las dos partes acordaron cuatro encuentros: Chelsea (3-3), Cardiff City (10-1) –un equipo en horas muy bajas, aunque había ganado la FA Cup en 1927–, Arsenal (4-3) –con una espesa niebla que los soviéticos aprovecharon para unos minutos con 12 jugadores– y Glasgow Rangers (2-2).
Espionaje
Como se ve, los rusos sorprendieron a los inventores del fútbol con sus métodos innovadores y sus tácticas. Y con su pillería. El plan les salió a pedir de boca. Y el Kremlin recibió a la expedición con honores y con una buena cantidad de dinero para cada jugador.
Pero si la función propagandística –se editó un libro con fotografías, reportajes y entrevistas de la gira– era importante para el dictador Iósif Stalin, presidente de la Unión Soviética, lo era más, si cabe, la otra razón por la que aceptó la invitación: entre los pasajeros futbolistas se incluyeron agentes del NKVD; es decir, espías.
‘El partido del siglo’
Esta historia la llevaron al cine los directores rusos Pimenov y Pobedinskaya bajo el nombre de El partido del siglo (2022), aunque se tomaron algunas licencias, como vestir la obra con una historia de amor. O haciendo referencia a todos los supuestos obstáculos que tuvo que superar el Dinamo para volver invicto (la inusual dureza de los jugadores ingleses o los intentos de amaño) y elevar la heroicidad uno o dos grados. En cuanto al espionaje, no es explícito, pero se insinúa en la figura de una acompañante de la expedición.

Sin tratarse de una gran obra (dura 115 minutos), hay que destacar la calidad de la imagen, en especial cuando se representan los distintos partidos de fútbol. No es tarea fácil. Y siempre se agradece la apuesta cinematográfica por las historias que hay detrás del balón.

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