La mano de Sorrentino

Una mujer ondea una bandera porque el Napoli gana la Liga / 'FUE LA MANO DE DIOS'

El cineasta salvó la vida ‘por’ Maradona y se lo agradece en una singular obra autobiográfica

El cineasta napolitano Paolo Sorrentino salvó la vida gracias a Diego Armando Maradona y se lo agradece más de tres décadas después con una singular obra autobiográfica, Fue la mano de Dios (2021), en la que el director sitúa las referencias al 10 en el centro de la trama. No es que la obra gire en torno a la figura del Pelusa, ni mucho menos, pero es que la vida del director no se entiende sin esa conexión con la carrera del genio del balón.

Maradona (Juan Palomino) en su despedida, con la camiseta de Boca / 'MARADONA: SUEÑO BENDITO'Los dos sueños de Maradona

El título es toda una declaración de intenciones, una clara referencia al gol que Maradona anotó con el puño en el Mundial de 1986 a los ingleses, la particular venganza de Argentina por la guerra de las Malvinas. Y esa mano de Dios, la real y la figurada, fue la que libró a Sorrentino de una muerte casi segura: su pasión por el fútbol, sus ganas de ver un partido del Diego en directo fue por lo que esquivó a la parca en su adolescencia.

Fabietto Schisa, el 'alter ego' de Paolo Sorrentino / 'FUE LA MANO DE DIOS'
Fabietto Schisa, interpretado por Filippo Scotti, el ‘alter ego’ de Paolo Sorrentino / ‘FUE LA MANO DE DIOS’

El Pelusa y Capuano, sus referentes

Sorrentino nació en Nápoles 1970, se supone que como su alter ego en la película, Fabietto Schisa (Filippo Scotti), por lo que la llegada de Maradona al Napoli le pilló en plena adolescencia, esa edad todavía inocente en la que surgen muchos ídolos y en la que el fútbol es más que una pasión. Normal que se viera atrapado por semejante prodigio. Más aún cuando fue por él que sigue vivo; un vínculo que perdurará hasta sus últimos días y que cobra todo el sentido a media película, cuando el espectador entiende por qué lleva ese título.

Fue la mano de Dios (Netflix), como se ha dicho, es una obra autobiográfica en la que no faltan la familia –con peculiares personajes–, el drama y la perseverancia, una palabra que destaca Schisa durante un entrenamiento de Maradona, y que resume lo que ha dado sentido a la vida de Sorrentino. La obra también ayuda a entender por qué el director partenopeo tiró por el mundo del cine, porque él iba para banquero, como su padre, pero encontró en este sector un lugar en el que aislarse y reinventarse. Antonio Capuano le dio la primera oportunidad como guionista. Y no la desaprovechó. Gracias a Dios.

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