El equipo arlequinado se cuela de refilón en la obra de referencia del lenguaje
De todos los equipos de fútbol que habitan en España solo unos pocos (muy pocos) tienen presencia clara en el Diccionario de la Lengua Española (DLE). Ellos son el Barcelona, el Madrid, el Espanyol y el Atlético de Madrid.
Los cuatro están representados en el gran libro de la lengua española por medio de los apodos que reciben sus jugadores y aficionados: azulgrana, blaugrana y culé para el Barça; merengue para el Real Madrid; periquito y perico para el Espanyol y colchonero para el Atlético de Madrid.
Una tela
Ahora bien, entre esas montañas de palabras y letras aparece, de forma sutil, de refilón, otro histórico: el Centre d’Esports Sabadell. Lo hace en la definición de arlequinado. O, mejor dicho, en el ejemplo que acompaña la explicación.
Para la Real Academia Española, arlequinado tiene distintos significados. El primero es el de una tela formada por cuadros o rombos, como el traje de Arlequín. El segundo hace referencia al que viste esas prendas, como, por ejemplo, el «equipo arlequinado».

Otros casos
¿Y cuál es el equipo arlequinado por antonomasia? Eso es, el Sabadell, con su característica camiseta a cuadros azules y blancos. Cierto es que hay otros, como el Can Vidalet, el Ebro y el Wycombe Wanderers. Pero el CES es el más conocido.
De hecho, es habitual que los medios de comunicación se refieran a él como el equipo arlequinado; incluso la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) habla del Sabadell como conjunto arlequinado.
Ni rastro en Cataluña
Por otra parte, otro diccionario de referencia como el María Moliner recoge que el adjetivo arlequinado «se aplica a algunos equipos de fútbol que tienen el traje con este tipo de dibujo, especialmente al Sabadell».
Sin embargo, el Diccionari de l’Institut d’Estudis Catalans (DIEC) no hace mención alguna al Sabadell, pero sí, por ejemplo, al Mallorca y al Valencia.

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