Los gatos que nunca quisieron serlo repudian a las ratas

El autor del artículo, con un gato negro delante del campo del Espanyol

Qué caprichoso es el lenguaje, y qué fácil es jugar con las palabras (de fútbol) en español.

El 2026 ha empezado con un morboso derbi catalán entre el Espanyol y el Barça. Y lo de morboso va más allá de la rivalidad histórica. En esta ocasión, el gran protagonista de la contienda era Joan García, portero azulgrana fichado en verano… del conjunto blanquiazul. 

Ya sabemos cómo se pone la gente del balompié ante una traición de este calibre, y el caso del bueno de Joan no fue la excepción. Esperaba un anunciado recibimiento hostil en su antigua casa y así ocurrió.

Rata («persona despreciable») fue el calificativo más repetido contra el cancerbero antes, durante y después del duelo —soberbia su actuación en el partido, por cierto—, ya fuera de viva voz, por texto —pancartas y tuits— o por medio de un objeto —peluches de roedores—. La intención de los más agitados era tirarle los muñecos al guardameta, pero tuvieron que conformarse con mostrarle dibujos de estos mamíferos de larga cola.

Paradójicamente, quienes hoy repudian a las ratas son los gatos que nunca quisieron serlo y terminaron convertidos en aves, bien que el apodo aviar del club blanquiazul tiene su origen en un felino de tebeo: Periquito

Fue el dibujante Valentí Castanys quien lo introdujo en el argot futbolero, por medio de una ácida crítica a la afición blanquiazul en la revista satírica Xut!, en la que representaba a los seguidores del Espanyol como cuatro gatos, en referencia al escaso número de apoyos con los que contaba hace un siglo en comparación con el Barcelona.

La cuestión es que esos gatos tenían gran semejanza con el mencionado Periquito (también conocido como Gato Félix), y la gente no tardó en asociarlos. Y así es como nació el mote del Espanyol, en aquellos años aún Español, aunque el club supo darle la vuelta a la ofensa y convertirla en algo positivo, en su seña de identidad.

No obstante, no fue hasta el 1975, con motivo del 75 aniversario del club, cuando los gatos se convirtieron en aves, gracias a una campaña de mercadotecnia del Espanyol, por la que repartió siluetas de esos pájaros para darle un nuevo significado a periquito. Cierto es que los colores del equipo, blanco y azul, ayudaron a construir la imagen actual.

Sea como sea, es llamativo que los gatos ya no cacen ratas, sino que las escupan.

Portada del libro 'El árbol del Barça', de Gerard Mateo / FOTOMONTAJE DE PdF

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