Un año más, la Academia actualiza el ‘DLE’ con multitud de incorporaciones y variedad de acepciones de todo tipo, también balompédicas
Un año más –y ya van ocho seguidos– la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de Lengua Española (Asale) actualizan el Diccionario de la Lengua Española (DLE), que ya va por su edición digital 23.8.
En 2024, el DLE trae 4.074 novedades entre términos, expresiones y acepciones de todo tipo. Por ejemplo, se añaden palabras como espóiler, voto de castigo, zona de confort, dana, teletrabajar, barista, infusionar, umami, rapear y, en el mundo del deporte, ‘curling’, ‘fitness’ y ‘full contact’, entre otras. Pero el fútbol también presenta cambios.
Se trata, en concreto, de la añadidura de dos acepciones a palabras que ya existían, pero que no se relacionaban con este deporte. Sin embargo, el extendido uso oral ha empujado a la Academia a incluirlas en el diccionario. Son estas, sinónimos de penalti y bota de fútbol:
–borceguí (1 bis). Bota o zapato deportivos, especialmente los usados para la práctica del fútbol.
–pena1. ~máxima. En el fútbol y otros deportes, penalti.
El origen de las palabras
Sobre la pena máxima hay poco que añadir. Es un término que se refiere al mayor castigo que se puede aplicar, y proviene del mundo jurídico.
No obstante, merece la pena detenerse en la evolución del término borceguí, pues ya aparecía en el Diccionario de Autoridades del siglo XVIII como «especie de calzado o botín con soletilla de cuero, sobre que se ponen los zapatos o chinelas» (1726) y «especie de calzado o botín que llega a la mitad de la pierna» (1770).
Cien años después, el Academia usual (1869) lo definía como «especie de calzado o botín que llega hasta cerca de la pantorrilla», aunque aclaraba que «los hay más bajos». Pero en 1914 volvió a cambiar su significado por «calzado que llega hasta más arriba del tobillo, abierto por delante y que se ajusta por medio de correas o cordones que pasan por los agujeros de ambos lados». El de 1925 eliminaba las referencias a los agujeros.

Y se mantuvo así hasta 1984, cuando el borceguí desapareció de la vida de los ciudadanos y el diccionario lo definía en pasado: «Calzado que llegaba hasta más arriba del tobillo, abierto por delante y que se ajustaba por medio de correas o cordones».
Hoy el borceguí sigue siendo un artículo del pasado, excepto en Argentina, Perú y Uruguay («bota de tipo militar que llega hasta más arriba del tobillo, abierta por delante, de material muy resistente y buen agarre»)… y en el fútbol, que lo ha recuperado para otro uso.

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