Fútbol en los Juegos Olímpicos

Los aros de los Juegos Olímpicos / PdF

La historia sobre cómo y cuándo este deporte de masas empezó a participar en la competición mundial que se celebra cada cuatro años

Cuando Pierre de Coubertin restableció los Juegos Olímpicos (JJOO), el fútbol apenas asomaba la cabeza en este mundo. Por lo tanto, huelga decir que el balompié no compitió en la cita de Atenas 1896, aunque se dice –no hay documentos– que se jugaron ya dos partidos amistosos: entre un equipo ateniense y un otomano, y entre este y otro danés.

Escudos de algunas selecciones del mundo / PIXABAYLos motes y apodos de todas las selecciones de fútbol

Tampoco estaba incluido el fútbol en París 1900, unos JJOO que no fueron tales, pues se trató de una serie de ejercicios físicos en el marco de la Exposición Universal de la capital francesa. Entre las actividades hubo dos partidos de exhibición entre la Union des Sociétés Françaises de Sports Athlétiques (Francia), el Upton Park FC (Reino Unido) y un combinado belga. Como se puede esperar, en ese escenario no hubo medallas para nadie… pero el historiador Bill Mallon, un siglo después, realizó un palmarés y un medallero a partir de las pruebas celebradas en la ciudad del amor que fue aprobado por el Comité Olímpico Internacional (COI) en 2004, de modo que, en el caso del fútbol, se determinó que el oro de aquella cita fuera para Reino Unido; la plata, para Francia, y el bronce, para Bélgica.

Amberes 1920

Desde entonces, el fútbol solo se ha perdido la cita de Los Ángeles 1932 (por la poca tradición en Estados Unidos y por los intereses de la FIFA, el ente rector del balompié, que ya andaba metida en la organización de los JJOO y no quería que este torneo fuese competencia de su recién creado Mundial de Fútbol, que nació en 1930), aunque hay que hacer algunas aclaraciones. Por ejemplo, en San Luis 1904 tampoco participaron selecciones, sino clubes, por lo que este torneo de exhibición también se considera más oficioso que oficial. El primer puesto fue para el FC Canadá, que venció a los dos combinados de Estados Unidos, el Christian Brothers College y el Saint Rose Kickers.

En Atenas 1906 participaron Dinamarca como selección –ganadora del torneo–, un equipo de Esmirna, otro de Salónica, y un combinado ateniense. Pero tampoco hay que considerar como oficial esta cita, que era una conmemoración del décimo aniversario de la recuperación de los JJOO. Por el contrario, el panorama cambió en los IV Juegos Olímpicos (Londres 1908), en los que, por primera vez, compitieron entre sí selecciones de distintos países (Francia presentó dos equipos) y tanto el COI como la FIFA le dan validez al balompié allí practicado. Reino Unido se subió al cajón más alto, por delante de Dinamarca y Países Bajos, las mismas posiciones en las que quedaron cuatro años después, en Estocolmo 1912. España debutó en Amberes 1920, y se colgó la plata.

Femenino, desde 1996

Ahora bien, cuando la FIFA comenzó a entrometerse en la organización del fútbol olímpico, a partir de 1924, cambió algunas reglas. Sobre todo, a raíz de la creación de la Copa del Mundo de Fútbol impulsada por esa organización a partir de 1930. De este modo, y para evitar que los JJOO fuesen competencia, se apostó por que el balompié olímpico fuese totalmente amateur. Pero el modelo no funcionó, entre otras cosas porque los países del Este llevaban a profesionales encubiertos. Así que se llegó a un término medio: desde Barcelona 1992, la convocatoria la componen jugadores sub-23, con un máximo de tres futbolistas por encima de esa edad. Hay que decir que el COI era reticente a esta fórmula y prefería entonces, por ejemplo, la de Seúl 1988, en la que podían participar todos aquellos jugadores que nunca hubieran disputado un Mundial. 

Esta limitación de edad no existe en la modalidad femenina, que se incluye en el calendario olímpico desde Atlanta 1996. Por el momento, la selección de mujeres no tiene más barreras de elección que la decisión del entrenador. O sea, van las mejores. Veremos si cuando se termine de normalizar el fútbol practicado por féminas también se les aplican esas restricciones. De hecho, el fútbol masculino es la rara avis del deporte olímpico y la única disciplina en el que no participan los mejores profesionales. Cosas de la FIFA, que todo lo controla.

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