El joven extremo blaugrana y el carisma de la nueva identidad del club marcan la pauta de unas fechas con menos protagonismo para el fútbol femenino y el eterno refugio de los clásicos
El fútbol no solo se saborea en el césped; por Semana Santa, también se devora a mordiscos de chocolate. Y, este año, Lamine Yamal y la mascota del Barça, CAT, dominan la oferta de monas de Pascua de fútbol.
Lamine Yamal es ya una figura consolidada en en el campo y también en el obrador. Su sonrisa y su celebración icónica se han convertido en el molde más buscado por los padrinos, con el permiso, esta temporada, del simpático CAT.
Lamine Yamal: el dueño del cacao
Pastelerías emblemáticas como La Colmena y Faixat, en Barcelona, y Viñallonga y Rachel’s Cake, en Montornès del Vallès, han apostado fuerte por la figura del extremo de Rocafonda. Es el jugador que todos los niños quieren ser y, por tanto, la mona que todos piden.
Pero si Lamine pone el talento, CAT, la mascota del Barça, pone la simpatía. Desde Arenas Molins (Molins de Rei) hasta Forn Oller (Barcelona), pasando por Casa Graupera (Mataró) la combinación del fenómeno con la mascota es el tándem ganador de este 2026.

Variedad de colores y territorios
Pese al dominio azulgrana, el mapa de chocolate de Cataluña mantiene sus feudos. En Girona, la fiebre rojiblanca sigue viva con propuestas en la tienda del Girona y Oh Mama.
Por su parte, el sentimiento perico resiste con fuerza en la tienda del Espanyol, Meripast y Xocopunt, donde el orgullo blanquiazul se transforma en deliciosas figuras de chocolate.
En Sabadell, el obrador Art Bo vuelve a demostrar que el fútbol es poliédrico. No solo ofrece la figura de Lamine, sino que amplía el abanico con Raphinha, Pedri y, como no podía ser de otra manera, el orgullo local del CE Sabadell.
Incluso hay espacio para un videojuego de fútbol.

Caída del femenino
Sin embargo, el catálogo de este año destaca también por la menor presencia de las mejores jugadoras de fútbol del momento.
Solo puntos muy concretos, como Zaguirre, mantienen viva la llama de la Balón de Oro, Aitana Bonmatí, en un escaparate que parece haber vuelto a mirar mayoritariamente hacia el fútbol masculino.
Tradición y clásicos que no fallan
Más allá de los nombres propios, la tradición sigue siendo el refugio de muchos. En numerosos obradores de barrio, la bota de fútbol, el escudo artesano o el balón clásico siguen siendo los reyes de la función.
Este año destacatan también los goles de Canal (Barcelona), acompañados de figuras como Lamine Yamal, Raphinha y Aitana Bonmatí.

Pastelerías como Pa Artesà del Vallès (Santa Perpètua de Mogoda) o Buenavista (Badalona) mantienen el duelo Barça-Madrid como el gran reclamo para aquellos que prefieren no mojarse con un jugador concreto pero quieren defender sus colores.
Otras, como las barcelonesas Bocí o Pastisseria Turró, apuestan por el campo de fútbol entero o el escudo del equipo, recordándonos que, al fin y al cabo, el fútbol es un deporte de equipo.
Ya sea con la cara de Lamine, con la silueta de CAT o con un futbolín de la Bomboneria Pons (Barcelona), la Semana Santa en Cataluña sigue siendo la celebración más dulce de una pasión que no entiende de dietas.

El árbol del Barça: los parentescos en el primer equipo azulgrana a lo largo de la historia
(saber más)